Se acuerdan esa caricatura en la que salía Silvestre el Gato con un angelito en el hombro derecho y un diablito en el hombro izquierdo? Pues hagan de cuenta que así estoy yo, pero mis vocesitas no representan el bien ni el mal; y tampoco crean que estoy loca y que escucho voces, porque capaz que después de esto, me mandan al manicomio, bien amarrada y sin poder salir jajajajaj. Tranquilos!
La voz a la que yo me refiero es una voz que ha estado conmigo desde que tengo uso de razón y que siempre aparece cuando tengo alguna duda, estoy haciendo algo mal, o debería de estar haciendo otra cosa. Esa vocesita tiene más carácter que la mismísima Miranda Priestly, y se los juro que me regaña más feo que mi mamá! Y eso esta caaaaaaaaaañon! (no es cierto mami, te quiero!) Creo que le tengo más miedo a esa voz que a nadie más.
Mi voz interior más que darme paz y tranquilidad, es buenísima para moverme el piso y obligarme a activarme y hacer algo. Y saben que es lo peor? Que le contesto y que llego a tener discusiones con mi voz, y lo más triste es que SIEMPRE gana. Tiene nombre? No y tampoco me interesa ponerle un nombre, porque más allá de ser otra persona externa a mí, esa voz soy yo misma. Mi lado responsable hablando, mi lado no OCD, mi lado maduro y serio. Al final, lo único que busca es que haga lo que tengo que hacer ese día y trabajar como se debe.
Es muy chistoso que les cuente esto, creo que nadie de mis “personas” sabe esto; sobre mi voz, pues, pero estos últimos días lo he vivido mucho. Esta voz ha estado ahí, muy presente, durante varios días, literal ni en el baño me deja tranquila jajajaja. Tenerla presente tantos días seguidos y en tantos momentos tan constantes me hizo pensar por qué y creo ya saber el motivo: Creo que mucho tiene que ver con el hecho de que ahorita soy freelance y estoy comenzando con mi nuevo negocio. Me he convertido en mi propio jefe y yo dispongo al 100% de mis tiempos, cosa que si soy muy sincera, jamás he sido buena haciendo. Entonces, creo que el hecho de que esté esta vocesita conmigo estos días, no es tan malo, after all. Más bien me está poniendo en cintura, para que siga mi camino y realmente saque provecho a mis días y avance en todo lo que tengo planeado para este 2019. Aunque les seré bien sincera: no siempre le hago caso jajajajaja oops!
Luv’
B