Cuando alguien ha pasado por un momento difícil en su vida, normalmente podemos notar un cambio en él/ella que no sabemos si será pasajero ó de por vida, pero todos nos escudamos; tanto el que sufrió el trauma, como los que lo rodean; de que será algo pasajero, sin darnos cuenta que a lo mejor esto no va a cambiar y que se necesita realizar un trabajo más profundo y no solo dejar que “pase el tiempo”. Así mismo, lo que pocos no saben es que todos estos sentimientos y emociones tienen nombre y se les conocen cómo nuestros mecanismos de defensa y todos los seres humanos los tenemos. Incluso, según lo que he estado investigando, estos mecanismos los empezamos a desarrollar desde que somos chiquitos.
Es importante recalcar que los mecanismos de defensa son una parte honesta del funcionamiento psíquico del ser humano y no tienen nada de malo, excepto cuando se excede, ahí sí ya podemos llamarlo como un problema patológico.
Pero, ¿cuáles son estos mecanismos de defensa? Según lo que conocía eran 8 mecanismos, pero hoy en día, he descubierto que son 21 y se dividen en dos etapas: Primarios y secundarios.
Me gustaría detallar un poco los tres mecanismos con los que yo mas me relaciono y que identifico muy seguido en mi entorno y con mi gente más cercana. El primer mecanismo de defensa se llama: Desplazamiento. Este mecanismo es uno de los que suelo hacer mucho cuando no quiero discutir. Cuando entro en un momento de tensión, suelo quedarme callada para evitar decir cosas que después me pueda arrepentir, generando un poco de frustración y para no quedarme con todo guardado, escribo. Así es, desde que tengo memoria siempre tengo un cuaderno conmigo y ahí plasmo todos mis sentimientos y frustraciones, me desahogo y saco todo lo que en ese momento me molesta. No me desquito con nadie; o por lo menos intento no hacerlo. Nadie es perfecto, y si la he regado unas cuantas veces, o unas muchas. Pero a ver, tranquilos. Lo importante es reconocer y trabajarlo, no?
Segundo mecanismo con el que me identifico, pero también veo mucho en mi entorno es la anulación. Este mecanismo de defensa simplemente sustituye un sentimiento malo, por algo bueno, borrando esta emoción negativa “magicamente”. Esto lo veo muchísimo en mi entorno con las personas y su forma de hipocresía. Les encanta hablar mal de las personas a sus espaldas, pero cuando están con ellos, simplemente actúan como si fueran los mejores amigos. En mi caso, yo lo relaciono con el hecho de intentar no engancharme en lo negativo, y cambiar todo por algo positivo. Si, estoy anulando algo que sé que está ahí, pero al final es una forma de no afrontar un poco lo que te rodea.
Y por último, tenemos el mecanismo de defensa de la negación. Creo que es uno de los favoritos hoy en día de las personas. Nos encanta negar y no darnos cuenta de lo que está pasando a nuestro alrededor. ¿Qué más da, no? Si a ti no te está pasando directamente, entonces no está sucediendo. Negar y decir que todo está perfecto es creo yo la manera más grave de perjudicarnos. Tenemos que reconocer lo que tenemos, lo que no tenemos y lo que nos gustaría tener. En todos los aspectos. Y si hay algo que no nos gusta, decirlo.
Hoy en día creo que todos vivimos con nuestros mecanismos a un alto nivel. Desafortunadamente, nuestro entorno se ha convertido en un circuito cerrado, donde estas expuesto por gusto, por necesidad o por que no te queda de otras y todo mundo puede decir y hacer cosas para alterar y disparar estos mecanismos. Es imposible que vivamos en una burbuja y alejados de todo esto, inclusive muchas veces, es nuestro círculo más cercano los que sacan a flote estos mecanismos que no siempre son positivos o más bien, creo que nunca lo son. Tenemos que darnos cuenta de lo que pasa y realmente aceptarlo. Tener estos mecanismos no es malo, pero todo con exceso si lo es. Trabajemos en nosotros mismos y si, a veces la verdad no es tan positiva, pero es real. Seamos reales hoy y siempre.
Luv’
B