Hoy mi roomie cortó, o por lo menos hoy me enteré de su ruptura. Verla tan triste, escucharla hablar con un nudo en la garganta y tener que voltear a otro lado para evitar que se le salieran las lágrimas me hizo recordar muchas cosas. Sin duda son momentos duros, tristes y de mucho miedo. Pasas por todas las emociones posibles en un minuto y muchas veces ni tu misma estas consiente de estos sentimientos. Creo que son etapas de la vida y son momentos en los que sirven mucho para reflexionar y pensar más allá de que será tu siguiente paso.
Recuerdo mis rupturas. La más difícil fue con mi primer novio. Llore sin cesar, al principio me sentí muy bien pero después PUM! Bajón tremendo. Tan tremendo que caí en cama con una enfermedad bien extraña y sumamente dolorosa. Si me preguntaran, yo diría que él fue mi gran amor… Y que muy probablemente el tiempo en el que estuvimos juntos no fue el indicado.
Mi segunda ruptura, fue mucho más sencilla. Obvio lo quería mucho, era un excelente niño, pero creo que realmente nunca llegamos a compaginar. Nos llevábamos muy bien y siempre teníamos temas de conversación, me reía mucho con él, pero al final, las cosas se volvieron aburridas, un poco planas y sin chiste.
Y la última ruptura (como dicen, la tercera es la vencida) esa sí que fue sumamente extraña. Con él, si me brinque la barda, y no solamente fue una ruptura, sino un divorcio. Y si me preguntarán que si estoy bien, que como lo logre, yo solo les puedo decir: Me dolió más tronar con mi primer novio que con este! jajajajaj
Las relaciones humanas se vuelven muy complejas y muchas veces queremos que todo siga igual como lo fue cuando inicio, pero la gente cambia, evoluciona. Vive experiencias y momentos que lo hacen reflexionar y lo hacen darse cuenta de las cosas, tanto buenas como malas. Y esos cambios hacen que las personas se alejen unas de otras y no tiene nada de malo.
He de confesar que hace poco recibí un consejo de una persona que se ha vuelto muy importante para mí en este nuevo viaje y nueva aventura que me dijo: “En una relación, las parejas deben de tener “checkpoints”, es decir proponerse cada cierto tiempo sentarse y ver qué onda con sus vidas, ver si siguen por el mismo camino y si quieren seguir juntos o de plano tomar la decisión más sana y separarse, en pocas palabras poner las cartas sobre la mesa y tomar una decisión.” He de confesar que al principio me saco de onda, pero hoy en día lo veo cada vez más claro y es que la vida que llevamos tan acelerada, con tantos cambios y con tantas nuevas cosas, la gente cree querer algo y acaba decidiéndose por otra completamente diferente.
Las personas somos muy complicadas y muchas veces no sabemos lo que queremos, pero como le dije a mi roomie, es más fácil decir “Ya se lo que no quiero en mi vida” que saber lo que si quieres en ella.
Así que si me preguntaran que viene después de una ruptura, hoy en día puedo decir: Después de una ruptura, la vida sigue!
Luv,
B.