México y gran parte del mundo sigue parado. Seguimos en cuarentena. Oficialemente 40 días ya en casa (cuando todo esto empezó decían que iban a ser solo 15) sin poder ir a trabajar, ir a alguna reunión, salir a cenar, ir al cine, vernos con nuestros amigos o con nuestros seres queridos. Todo esto creo que ha impactado en cada uno de nosotros. Por más que lo neguemos o que digamos que estamos bien, en el fondo nuestra bolsa de emociones está al borde del derrumbe.
Los días han pasado y hemos intentado mantenernos ocupados e inclusive mantener nuestra rutina de trabajo, alimentación, ejercicio y vida «social», pero creo que llevarla acabo se ha complicado. Es difícil sentir que estás trabajando, cuando tu espacio de trabajo es la mesa de tu comedor, o que estás haciendo ejercicio en la sala de tu casa, cuando antes ibas a un estudio de pilates a 3 cuadras de tu casa. Es difícil seguir igual cuando las cosas han cambiado, por fa… seamos sinceros con uno mismo, y reconozcamos este cambio, afrontémoslo y cambiemos nosotros también. Por nuestra salud mental y emocional, que hoy en día es lo más importante de cuidar y mantener sanos.
Si un día no quieres conectarte para trabajar, está OK. Si un día no quieres hacer ejercicio y quieres quedarte todo el día leyendo, esta bien. Si un día quieres llorar sin un motivo alguno, también está bien. Lo importante es hacer lo que nos nace, sentir y trasladar a una acción.
Nuestras emociones son parte de lo que somos y con el ritmo de vida que estabamos teniendo, nos estábamos desconectando de nosotros mismos. Así que, esto es un momento para nosotros, un tiempo para volver a conectarnos, sentir, vivir, vibrar y conocernos nuevamente. Vaciar esa bolsa de emociones a diario y mantener una actitud positiva lo más posible, sin miedo a los demás sentimientos.
Tranquilidad y paz, chavos! Todo va a estar bien y disfrutemos estos días con nosotros mismos y también con nuestro yo interior. Escuchense, sientanse y vivan en armonía.
Luv,
B.