Sé que los he tenido muy abandonados últimamente, pero estaba esperando a que llegara esta fecha que es muy importante para mí para poderles escribir nuevamente y retomar mis historias y anécdotas que quiero compartir con ustedes. Esta semana que acaba de pasar, cumplí 1 año de estar viviendo en CDMX. Sinceramente no me la creo, ha pasado el tiempo volando y no lo he sentido tan pesado como creía.
365 días en los que han sido un reto personal y profesional. Me vine a una ciudad en la que conocía poco; solo por los conciertos o por cuestiones de trabajo, y donde realmente no conocía a nadie. Toda mi vida estaba en Guadalajara, mi familia, mis amigos, mi trabajo. Pero hubo una oportunidad que me abrió esta puerta y siempre voy a estar súper agradecida con esta persona. Una persona que creyó en mí y que quiso arriesgarse en traerme a vivir a esta ciudad de caos y aventura. Sin duda un riesgo que yo también quise tomar y si les puedo decir algo: no me arrepiento en lo más mínimo. Estoy feliz, me siento súper contenta, motivada y sobre todo centrada en un camino, con una meta clara y con objetivos que poco a poco he ido cumpliendo y que me han traído una satisfacción que no se imaginan.
La CDMX me ha sorprendido con lugares mágicos, espacios donde conocer gente, cafeterías donde puedes sentarte a leer un libro y nadie te ve feo, antros, bares, hasta taquerías que no puedes dejar de comer. Cada espacio que he conocido, tiene su encanto y su especialidad, porque si de algo estoy segura es que en CDMX son especialistas en resaltar pequeños detalles que antes eran insignificantes, y ahora, se vuelven parte de ti.
Me siento plena, me siento feliz y creo que eso es lo más importante de esta aventura que apenas está arrancando, porque aunque extraño Guadalajara, extraño a mi familia y a mis amigos, pero sobre todo extraño el bolillo salado; siento que mi tiempo en CDMX aún no termina y que todavía tengo mucho que dar y sobre todo muchísimo que aprender.
Así que a todos ustedes que me están leyendo, si puedo darles un consejo basado en mi experiencia: aviéntense a esa aventura, se vale tener ganas de crecer y dejar atrás ataduras que al final, si tú estás bien, esas ataduras te van a apoyar y te van a impulsar aún más. Los cambios son difíciles, eso que ni qué, pero tienen que atreverse, tienen que salir de esa zona de confort que a muchos nos envuelve y sobre todo tienen que redescubrirse todos los días. Créanme que muchas cosas pueden pasar en 365 días y si todas esas cosas implican luchar por un sueño, sentirán que el tiempo pasa y ustedes ni cuenta se van a dar.
Sean felices y hagan todo lo posible por lograrlo!
Luv’
B